¿Una industria del café sostenible? No tanto – 25 Magazine: Issue 7

¿Una industria del café sostenible? No tanto – 25 Magazine: Issue 7

NNo se puede negar que la sostenibilidad se ha convertido en un término muy popular dentro de la industria mundial el café: un informe de 2016 realizado por la SCA, la Global Coffee Platform y el Sustainable Coffee Challenge reveló que en 2015 se estima que la industria mundial del café se gastó 350 millones de dólares en iniciativas en favor de la sostenibilidad en regiones productoras de café.

HANES MOTSINGER investiga las oportunidades y limitaciones de los diferentes tipos de iniciativas en la edición número 07 de 25 Magazine.

Hoy, todo negocio relacionado con el café, desde el más grande hasta el más pequeño, promueve prácticas que mejoren la capacidad de sustento de los productores, protejan las áreas de biodiversidad y favorezcan una mayor producción de cafés artesanales de alta calidad. Las certificaciones y los negocios que siguen un modelo de comercio directo se esfuerzan por ofrecer mayores sueldos, proteger los ecosistemas y acabar con la desigualdad social. Cada vez en más casos, las empresas subvierten las estructuras de rendición de cuentas de los programas de certificación, creyendo que su propio entendimiento de los problemas relativos a la sostenibilidad generará unas soluciones más eficaces a algunos de los problemas más acuciantes para el café.

Desde luego, algunas iniciativas privadas relacionadas con la sostenibilidad dan como resultado unos efectos positivos tanto para individuos como para comunidades. Sin embargo, la sostenibilidad es también una valiosa herramienta de marketing para muchas empresas privadas. Debido a las ventajas competitivas que otorgan los modelos de negocio sostenibles, muchas empresas del sector del café priorizan sus propios proyectos de sostenibilidad por encima de la colaboración y la coordinación. A lo largo de la industria, las empresas y las organizaciones luchan por conseguir recursos que les ayuden a perseguir sus propias iniciativas. Luchan por fomentar los discursos de sostenibilidad más persuasivos en las página web y en los materiales de embalaje. A menudo surgen actitudes engañosas debido al desconocimiento acerca de otros actores dentro de la cadena de suministro que están persiguiendo unos objetivos de sensibilidad muy similares. Resulta muy alarmante que las partes interesadas de la industria asuman de forma rutinaria iniciativas de sostenibilidad sin ser plenamente conscientes de las complejas circunstancias sociales, económicas, medioambientales y políticas que determinan si un proyecto está abocado al éxito o al fracaso. Estos riesgos comportan de forma no intencionada unas graves consecuencias para las comunidades más marginadas de la industria.

Consideremos este ejemplo tomado de la vida real: una compañía tostadora pretende construir un modelo de negocio basado en el comercio directo para adoptar unas prácticas de aprovisionamiento más sostenibles, por lo que sus representantes viajan a Guatemala para degustar cafés de una cooperativa de comercio justo. Como todas las cooperativas, este grupo de agricultores en concreto se ha unido para compartir y  aprovechar mejor sus recursos (conocimientos, acceso a los compradores, stock de plantas, etc.) para beneficio de todos los participantes. Tras degustar cafés de varios lotes, la compañía tostadora intenta comprar café verde directamente de uno de los agricultores de la cooperativa. La dirección de la cooperativa rechaza la petición, indicando que este tipo de contrato podría generar hostilidad entre los demás agricultores de la organización, en detrimento del agricultor al que la empresa tostadora quería pagar una elevada prima. (La compañía rechazó seguir insistiendo en comprarle a un solo agricultor considerando el posible impacto negativo).

A todos los efectos y propósitos, un limitado conocimiento de la dinámica de la cadena de suministro, una falta de directrices para desempeñar buenas prácticas y una incapacidad para comprender las necesidades y los deseos de las comunidades productoras de café dan como resultado que las iniciativas privadas para la sostenibilidad, que a menudo suelen no ser eficientes, además pueden llegar a ser perjudiciales de forma no intencionada. Sin un enfoque alternativo de la sostenibilidad más cooperativo y menos competitivo, y sin instituciones poderosas que nos hagan responsables de nuestras prácticas empresariales, seguirán apareciendo zonas geográficas a lo largo de la cadena de suministro en las que reine la desigualdad y la marginación. Hoy, las partes interesadas de la industria tiene que “desmitificar [el] lenguaje virtuoso” de la sostenibilidad, como una vez escribió Stuart Kirsch, académico de responsabilidad social corporativa, y considerar si la forma en que hablamos sobre y practicamos la sostenibilidad realmente están sirviendo para alcanzar el objetivo de la industria, que no es otro que una cadena de suministro más sostenible.

En esencia, estamos obligados a preguntarnos: ¿Dónde se están yendo al traste nuestros esfuerzos por conseguir una cadena de suministro sostenible? ¿Qué es lo que nosotros, como industria, tenemos que hacer para crear un futuro alternativo, más inclusivo y más justo para el sector global del café?

 

El papel de las instituciones y la acción colectiva a la hora de construir una cadena de suministro sostenible

En una beca recientemente concedida para tratar los temas de la responsabilidad social corporativa y la sostenibilidad, los investigadores han examinado el papel que las instituciones industriales desempeñan en la coordinación, estandarización y regulación de las prácticas empresariales en busca de unos objetivos de responsabilidad social y sostenibilidad comunes. Esta investigación considera cómo se difunden y adoptan las directrices sobre sostenibilidad a lo largo de una industria; qué tipos de recursos pueden necesitar las diferentes empresas y organizaciones en su persecución de iniciativas de sostenibilidad; y cómo las instituciones pueden ayudar a desarrollar soluciones a medida para afrontar los problemas intersectoriales. En general, esta investigación ilustra el efecto positivo que la orientación y coordinación institucional ejerce al ayudar a las industrias a alcanzar objetivos comunes y buenas prácticas.

En el sector del café, la orientación y coordinación institucional sobre la sostenibilidad se está desplegando a través de los esfuerzos de las instituciones empresariales como la SCA, la Global Coffee Platform (GCP), y el Sustainable Coffee Challenge (SCC). La SCA, por ejemplo, está trabajando con un grupo de expertos en sostenibilidad para crear un programa completo de sostenibilidad que mostrará a los actores de la industria cómo perseguir de forma eficaz una iniciativa de sostenibilidad en sus negocios u organizaciones. La GCP, una organización global con gran cantidad de partes interesadas, está creando redes entre productores, intermediarios, tostadores y cafeterías en un esfuerzo por establecer iniciativas de sostenibilidad coordinadas en comunidades productoras de café de todo el mundo. Mientras tanto, el SCC, una iniciativa liderada por Conservation International, está pidiendo a las partes interesadas de toda la cadena de suministro que piensen en el papel que pueden desempeñar a la hora de llevar a la industria hacia un futuro alternativo.

Semilleros de café están a la espera en una plantación de Guatemala.

Investigaciones realizadas por Responsabilidad social corporativa sostienen que instituciones como la SCA, la GCP, y el SCC pueden ser la clave para crear unas iniciativas de sostenibilidad más coordinadas a lo largo de la cadena de suministro. Estas instituciones están en una posición privilegiada para ayudar a la industria a establecer unas definiciones de sostenibilidad y responsabilidad social viables en todo el sector. Tiene la capacidad de crear mecanismos de rendición de cuentas mediante la diseminación de directrices sobre buenas prácticas y recursos educativos, que harán que las empresas y las organizaciones tomen decisiones con la información necesaria sobre cómo contribuir a las iniciativas de sostenibilidad en toda la cadena de suministro. Instituciones y organizaciones con gran cantidad de partes interesadas también son capaces de sentar las bases de una colaboración estableciendo redes globales para la acción. Estas redes nos permitirían simplificar iniciativas de sostenibilidad dispares y alcanzar consensos sobre el papel que cada uno debe interpretar a la hora de ayudar a la industria a dar un paso más hacia la sostenibilidad. En suma, las asociaciones e iniciativas con gran cantidad de partes interesadas de la industria como la SCA, GCP y SCC podrían ser de gran ayuda para convertir los problemas de sostenibilidad en objetivos factibles. También podrían proporcionarnos unos marcos organizacionales de acción fácilmente monitorizables a lo largo del tiempo. Sin este tipo de orientación coordinada de parte de nuestras instituciones ni la acción colectiva, las dispares iniciativas de sostenibilidad surgidas seguirán siendo de poca ayuda, al no poder soportar el cambio sistemático que el sector tanto se está esforzando por conseguir.

Alguien podría indicar, con razón, que un cambio hacia la acción colectiva y hacia la institucionalización de las buenas prácticas nunca podrá existir en una industria tan amplia y compleja como la del café. Las empresas de pequeño y mediano tamaño de la industria, por ejemplo, se cuestionan si las instituciones mundiales del café pueden o no establecer directrices para buenas prácticas y programas de acción colectiva relevantes para las capacidades de partes interesadas con menos peso en la industria. Adicionalmente, establecer las bases para unas prácticas empresariales sostenibles requerirá unos mecanismos de rendición de cuentas y unas métricas ágiles para poder evaluar el impacto acumulativo, algo que las instituciones del café existentes aún no tienen en su punto de mira. Por último, la capacidad de las instituciones cafeteras para guiar nuestras acciones y promover el impacto colectivo dependerá de nuestra capacidad para evaluar y mejorar de forma consistente nuestros esfuerzos de forma combinada a lo largo de la cadena de suministro mientras nos aseguramos de que esos esfuerzos se realicen como respuesta a las necesidades autodefinidas y los deseos de las diferentes comunidades productoras de café.

Con el fin de establecer una acción colectiva eficaz y una orientación para lograr la sostenibilidad en la industria, las instituciones deben seguir garantizando que las voces más marginadas de la cadena de suministro – productores a pequeña escala y agricultores, por ejemplo – estén incluidas en los procesos de toma de decisiones sobre la sostenibilidad. Para ello, tendrán también que garantizar que las barreras de entrada, tales como las cuotas para miembros, las plataformas de comunicación y los procesos de toma de decisiones no impidan la participación de las partes interesadas con menos peso en la industria. Sí, establecer un enfoque de las sostenibilidad más inclusivo puede suponer que tengamos que confrontar problemas y la cruda realidad cuando comprobemos que las historias que nos hemos ido contando a nosotros mismos sobre la sostenibilidad son ahora reformuladas por actores de otros puntos de la cadena de suministro. Sin embargo, las redes de acción colectiva para la sostenibilidad serán más eficaces si se institucionaliza la participación, la inclusión, la autorreflexión crítica y la rendición de cuentas como valores principales que guíen nuestras decisiones en cuanto a la sostenibilidad en toda la industria. Después de todo, todo esto son características de un desarrollo eficaz sostenible que necesitan entenderse y adoptarse perfectamente por parte de todos aquellos de nosotros que deseamos una cadena de suministro del café más sostenible y justa.

Una llamada a la acción (colectiva)

Eventos recientes acaecidos en la industria nos animan a considerar el potencial que existe cuando combinamos nuestros recursos hacia objetivos comunes. En 2017, Royal Coffee Importers y Sprudge, una compañía multimedia dedicada al café, lanzaron una campaña destinada a todo el sector con el fin de recaudar fondos para apoyar la campaña American Civil Liberties Union’s (ACLU), que pretendía anular la orden ejecutiva del presidente de los EE.UU. de prohibir la entrada de refugiados e inmigrantes procedentes de siete países musulmanes. Más de 850 cafés y empresas cafeteras se unieron a esta iniciativa, recaudando 423.373 $ para la ACLU. En otros ejemplos de acción colectiva, voluntarios de Chain Collaborative (una organización sin ánimo de lucro que apoya el desarrollo de las comunidades productoras de café de la mano de las propias comunidades) han recaudado dinero dentro de sus redes para apoyar a uno de los grupos de mujeres de la organización en Ecuador. Hoy, este peculiar grupo de mujeres ha crecido hasta contar con más de 50 miembros, y ahora organiza jornadas de trabajo de colaboración donde las mujeres se reúnen para trabajar con proyectos comunes como la recogida de material para fertilizantes y su preparación. Mientras tanto, Coop Coffees, una empresa americana de importación de café, promueve la iniciativa Carbono, Clima y Café, invirtiendo en proyectos dirigidos por productores que mejoran el secuestro del carbono a través de unas prácticas medioambientalmente más seguras. Hasta la fecha, Coop Coffees ha invertido más de 150.000 $ en ayudar a los productores, un éxito que ha sido posible gracias a las contribuciones económicas de miembros de cooperativas y a unas relaciones de confianza de larga duración establecidas con los productores.

Los participantes discuten sobre la economía de los productores de café en Avance, una conferencia de dos días de duración sobre la sostenibilidad organizada por la SCA en Ciudad de Guatemala (octubre de 2017).

Las personas y las organizaciones pueden aprender algo de esta transición y aprovecharla para crear más acciones colectivas y menos competencia de varias maneras. La SCA ofrecerá un programa completo de sostenibilidad en la SCA Expo anual y en cada uno de sus eventos celebrados por todo el mundo. Con su  módulos básico, intermedio y profesional, este programa garantizará que los profesionales del café logren un entendimiento común de los problemas más acuciantes de la industria, y que sean capaces de usar sus recursos de manera que contribuyan a los objetivos globales de sostenibilidad. Otra opción es invertir unos pocos minutos en aprender sobre las iniciativas existentes de importadores, cooperativas, organizaciones certificadoras o comunidades de productores. En vez de reinventar la rueda y desarrollas las iniciativas propias, decidirnos a contribuir con recursos económicos a los esfuerzos que ya están en marcha. También existe una amplia variedad de herramientas que nos ayudan a comprender mejor las buenas prácticas emergentes y las iniciativas de sostenibilidad ya existentes. Algunos ejemplos son la herramienta Counter Culture’s Climate Change Adaptation Workshop Toolkit, la Partnership for Gender Equity’s project methodology toolkit, la Sustainability Consortium’s Coffee Product Sustainability Toolkit y el Supply Chain Diagram.

Si bien la lista es muchísimo más larga, sirvan estos ejemplos como punto de partida válido que nos ayuda a pensar en lo que sucede cuando estandarizamos buenas prácticas y combinamos nuestros recursos en busca de objetivos de sostenibilidad comunes. Esfuerzos conjuntos coordinados como estos son críticos para la longevidad de la industria, lo mismo que la institucionalización de las buenas prácticas, proporcionándonos un punto de partida para nuestras acciones. Resulta arriesgado asumir que la mayoría de los negocios (sin el asesoramiento, orientación o formación adecuados) pueden superar los problemas que supone la gestión de las iniciativas de sostenibilidad a largo plazo. Hacen falta grandes cantidades de recursos económicos y relacionales, y requiere un profundo conocimiento de la dinámica de la cadena de suministro. En lugar de simplemente intentar adivinar lo que puede suceder y arriesgarse a usar los recursos de forma ineficiente o marginar de forma no intencionada a las comunidades mediante programas realizados sin comprender completamente las condiciones sociopolíticas locales, deberíamos cada uno realizar una minuciosa investigación para comprender lo que ya se está haciendo, y cómo nuestros esfuerzos privados pueden combinarse con los que realizan los demás.

Combinando nuestras capacidades y acudiendo a instituciones para que nos orienten a la hora de definir buenas prácticas, podremos estar seguros, y con ello también nuestros colaboradores, de que nuestras buenas intenciones de ayudar a crear una cadena de suministro más inclusiva y sostenible se vean reflejadas en la práctica. Y, lo que es más importante, ayudaremos a que nuestra industria se acerque un poco más al objetivo de servir como modelo de sostenibilidad al resto de industrias globales. Eso es el cambio sistémico. ◊

HANES MOTSINGER tiene un MA en Antropología del desarrollo y la transformación social y un MS en Geografía y estudios medioambientales, este último concedido por sus estudios sobre iniciativas de sostenibilidad en el sector del café de especialidad.

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