Construyendo un mejor futuro para el café en Kenia – 25 Magazine: Issue 7

Construyendo un mejor futuro para el café en Kenia – 25 Magazine: Issue 7

DDurante la época de cosecha, es frecuente que los agricultores dedicados al café anden escasos de sueño.

La primera vez que KIM ELENA IONESCU llamó a PETER MBATURE, su intención era saber si estaba dispuesto a contribuir para contar una historia sobre los jóvenes profesionales productores de café en la edición número 6. En seguida se convirtió en una conversación sobre el futuro del cultivo del café, que reproducimos aquí parcialmente.

Muchos se levantan cuando aún no es de noche y empiezan a recolectar al amanecer no terminan de procesar lo que han ido acumulando durante la jornada y de limpiar sus herramientas hasta pasadas las nueve de la noche, y cuando al fin llegan a casa, más que a un buen sueño nocturno les da tiempo a echar una siesta. Noche tras noche durante tres meses, este ciclo se repite y los agricultores se tienen que acostumbrar a seguir el ritmo de los demás o el de sus familias a cualquier hora en función de lo que les permita el café.

Contacté por teléfono con Peter Mbature en Embu, Kenia, a las 10:30 p.m. EAT (hora de África del este), una hora razonable, según sus palabras, para continuar una conversación sobre la plantación de su familia, Kamavindi, que habíamos iniciado por correo electrónico. «Para mí, siempre es un buen momento para hablar sobre el café», dice riendo. «Nunca me canso de hablar del tema, así que nunca es demasiado tarde». Bajo unas circunstancias diferentes, habría pensado que simplemente estaba siendo educado conmigo y que se estaba adaptando a mi horario, pero llevo siguiendo a Peter en las redes sociales este último año y las horas a las que cuelga sus publicaciones en Instagram revela que o se levanta realmente temprano, o está levantada hasta muy tarde, o ambas cosas, independientemente del día de la semana o la época del año. Me puse en contacto por primera vez con Peter algunos meses antes a raíz de una historia sobre jóvenes agricultores después de escuchar elogios hacia él procedentes de antiguos compañeros míos en el Counter Culture Coffee, que compran café a la plantación de su familia. En un principio, mi única intención era calibrar su predisposición a ofrecer una entrevista a otra persona, pero las entusiastas y extensas respuestas ofrecidas por Peter a mis preguntas desembocaron en más preguntas, y tras una hora y cuarto de conversación me di cuenta de que ya le estaba entrevistando yo misma.

Un retrato de la familia Mbature: Peter de pie con su esposa, Gladys Wanjiru, y sus dos hijos, Ryanhill Mbature (izquierda) y Markjayden Mbature (derecha).

Lo que van a leer a continuación es un resumen de la entrevista que mantuvimos a través de WhatsApp y nuestra consiguiente conversación por correo electrónico.

Kim Elena Ionescu: ¿Qué te hizo iniciarte en el mundo del café?
Peter Mbature: Según iba creciendo, iba aumentando mi pasión por la agricultura. Cuando era un niño, tenía una parcela donde plantaba maíz y alubias, y también criaba pollos (aún recuerdo a mi gallina favorita persiguiéndome por acercarme demasiado a sus polluelos). Como mucha gente joven, dejé la granja para buscar oportunidades en Nairobi, donde trabajé como contable durante 5 años antes de perder a mi hermano pequeño, que ayudaba a mis padres a llevar la granja donde crecí. Volví a la granja a tiempo completo en octubre de 2012, justo al principio de la temporada de recolección del café, y asumí el control del procesado. El café producido en esa estación se vendió por un precio superior al de subasta, lo que hizo que resultara rentable, a diferencia de los cultivos hortícolas, que nunca fueron lo bastante rentables como para ser sostenibles.

KEI: Ya casi estamos en octubre, así que te debes estar preparando para la cosecha de este año. ¿Cuántos miembros de tu familia intervienen en ella?
PM: Dirijo la plantación con mis hijos, mi madre y mi esposa. Tengo cuatro hermanas trabajando conmigo, aunque la más joven es la más interesada. El café es parte de mi familia: todos crecimos viendo a mi padre procesar el café, pero falleció hace unos meses.

Peter discute con el gerente de la plantación del proyecto Kushikamana sobre el secado ante la mirada de su hijo Ryanhill.

KEI: Siento lo de tu padre. Me alegra oír que tienes a tanta gente trabajando a tu alrededor en Kamavindi, porque no solo estás trabajando en tu plantación. ¿Puedes contarme algo más sobre el trabajo que llevas a cabo con otros agricultores de la región donde vives?
PM: Desde 2014, en que empecé a recibir comentarios sobre el café de Kamavindi [desde Counter Culture Coffee] y a aprender qué cambios podría hacer para mejorar la calidad del café. HE estado experimentando y probando cosas nuevas, incluyendo la separación de las variedades o cómo realizar una cata de café. He estado trabajando en diferentes procesados con nuestra variedad Ruiru11 durante estos últimos tres años, y el año pasado finalmente conseguimos un comportamiento excelente en la taza, alcanzando unos valores incluso cercanos a los de nuestra variedad SL-28. A medida que he ido aprendiendo, he ido compartiendo todo lo que sabía con mis vecinos, y así es como nació Kushikamana. Nuestro grupo crece cada año porque la gente escucha decir que nos relacionamos con nuestros compradores, y todos quieren tener esa misma oportunidad. Algunos agricultores solo están interesados en el precio, pero yo creo que las relaciones son incluso más importantes para la sostenibilidad de una plantación, porque en Kenia hay mucha concienciación respecto a los precios que realmente pagan los compradores por los cafés que se venden en las subastas. Esta falta de confianza supone una enorme dificultad.

Peter imparte una sesión formativa Kushikamana en Kamavindi  con agricultores de pequeñas plantaciones de Meru, una región con una profunda historia cafetera que en estos últimos años ha abandonado la producción de café por cultivos más rentables. Cuando empezaron, los cafés de este grupo de agricultores obtenían una puntuación por debajo de los 80 puntos, pero ahora alcanzan una puntuación de cata entre los 84 y los 87 puntos, y el grupo ha aumentado su volumen en más del triple.

KEI: Hablando de dificultades y de sostenibilidad, una cuestión que suele suponer un obstáculo es la edad media de los agricultores dedicados al café. Con 34 años aún eres relativamente joven, pero imagino que alguno de tus vecinos es ya lo bastante mayor como para ser tu abuelo. ¿Tus ideas sobre la mejora de las relaciones y la calidad son acogidos con interés por la gente mayor?
PM: El agricultor más viejo del grupo tiene 89 años, pero es muy receptivo a cualquier información nueva. El noventa y nueve coma nueve por ciento de los agricultores me recibe muy bien, aunque son reticentes a invertir en nuevas técnicas que comportan riesgos. ¡Siempre les estoy animando a que asuman riesgos, experimenten y prueben nuevas cosas! Incluso aunque lo estén deseando, su edad es un problema para nosotros, ya que es posible que no tengan a nadie que se haga cargo de sus plantaciones cuando ya no estén.

Uno de los agricultores de Kushikamana que obtuvo el año pasado un premio de manos del presidente por la calidad del café acaba de fallecer, y su plantación se ha perdido porque sus hijos no quisieron hacerse cargo de ella. La gente joven no quiere trabajar en el café al ver cómo sus padres no han podido salir de la pobreza. ¿Quién querría hacerlo? Prefieren irse a Nairobi a trabajar de aparcacoches.

 

KEI: Llevo una década escuchando que los productores de café de todo el mundo están preocupados por esta cuestión, pero solo en estos últimos tiempos también los compradores. ¿Ves alguna oportunidad en Embu?
PM: Sí, creo que las relaciones que mantenemos con los compradores ayudan a los agricultores a detectar nuevas posibilidades, como por ejemplo que sus hijos aprendan a realizar catas de café y obtener la certificación como Q Graders. Actualmente estoy en proceso de crear un laboratorio de café en la plantación, en el que podré hacer continuos análisis de los cafés de Kushikamana y de la sociedad cooperativa local, ofreciendo información puntual sobre la calidad del café. Mi intención es que se convierta en un lugar donde cualquier cooperativa o agricultor interesado pueda traer su café, conocer compradores y participar libremente en debates sobre la calidad del café y en colaboraciones, Me encantaría que la gente del lugar pudiera experimentar el café de una forma diferente, y que los jóvenes y estudiantes descubriesen el potencial que encierra el sector del café. Me gustaría obtener la certificación en el curso Q processing y crear un centro de formación en la plantación para que todos los agricultores conocieran más de cerca la certificación Q. Quiero hacer todas estas cosas y seguir compartiendo y experimentando, porque el café me ha hecho mejor persona, tanto en lo económico como en el carácter.

KEI: ¡Mejor persona! Eso resulta inspirador. ¿Puedes explicarnos cómo te ha hecho mejor persona?
PM: A través del café, he conseguido conocer y trabajar con gente de diferentes culturas, incluyendo gente de Kenia a la que nunca habría podido conocer. El café me ha enseñado el valor del trabajo duro y me ha dado más confianza. ◊

PETER MBATURE es el Director General de Kamavindi en Embu, Kenia. KIM ELENA IONESCU, Jefa de Sostenibilidad de la SCA, le ha entrevistado para la revista 25.

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