C de productos de Consumo, de Crisis, y de Coste – 25 Magazine: Issue 7

C de productos de Consumo, de Crisis, y de Coste – 25 Magazine: Issue 7

SSi echamos un ojo a nuestra «cesta de la compra», normalmente referida al cose básico de nuestro sustento, podemos ver fácilmente que el café no es capaz de sustentar a los 25 millones de familias que cultivan café en todo el mundo y que dependen de él.

El grupo de trabajo FARMER PROFITABILITY ANDPROSPERITY WORKINGGROUP de la SCA, dirigido (sobre el papel) por CHAD TREWICK, examina el posible impacto que podría tener el cada vez más reducido precio del café en el mercado de bienes de consumo sobre la cadena de suministro del café de especialidad en la edición 07 de 25 Magazine.

Ha aumentado el coste de cada uno de los artículos que componen dicha cesta de la compra (incluyendo el café en grano/molido) mientras que el valor del café verde ha permanecido invariable, o bien se ha ido reduciendo, durante los últimos 40 años. Globalmente, no podemos decir que estemos afrontando ya una escasez en el suministro que sabemos que se está aproximando: tenemos un exceso global de café de cara a un futuro inmediato (no precisamente del «bueno»), y eso mantiene el precio del café en el mercado de bienes de consumo artificialmente bajo. El café se está volviendo cada día menos significativo a nivel económico para aquellos que lo cultivan, generando una crisis global y provocando las quejas de los países productores de café; mientras tanto, la floreciente industria del café parece no verse afectada por ello. Pero los compradores y los consumidores no saldrán ilesos: cuanto más aprendemos sobre las disparidades en las ganancias existentes en nuestra cadena de valor, más razones tenemos para preocuparnos por el futuro de la industria.

El año pasado, los Centros de sostenibilidad e investigación de la SCA publicaron un informe que sintetizaba las conclusiones que varios estudios académicos habían alcanzado con relación a la rentabilidad económica y la optimización en la cadena de suministro. Entre los factores más acuciantes que figuraban en ese informe, había un concepto que explicaba cómo considerar el salario diario equivalente (EDW) que podemos esperar que se genere a partir del café en comparación con otras actividades – lo que podemos esperar que genere el café en forma de ingresos revela claramente lo poco competitivo que el café es como actividad generadora de sustento. Este, entre otros conceptos clave mencionados en el informe, debería ser una fuente de preocupación para la comunidad del café de especialidad.

Al menos durante el último año (muchos dicen que desde mucho antes), el precio del café en el mercado de bienes de consumo se ha movido en niveles muy por debajo de los que, según el informe, serían los costes óptimos para la producción del café. En agosto de 2018, el precio del café en el mercado de bienes de consumo cayó por debajo de 1 $ por libra por primera vez en 12 años, y desde entonces está en niveles bajos, llegando a alcanzar valores de hace 13 años en el momento de escribir este artículo. Muchos técnicos expertos de mercado están diciendo que creen que se alcanzarán valores aún inferiores.

Hay algo que falta

El grupo de trabajo para la Rentabilidad y Prosperidad del Agricultor, dirigido por voluntarios y apoyado por el Centro de sostenibilidad de la SCA, ha seguido avanzando y galvanizando nuestra resolución de comprometernos con la comunidad del café a la hora de afrontar este problema de la devaluación de la materia prima de nuestra industria por el mercado de bienes de consumo, que suele usarse como valor de base del café. Sí: incluso en la industria de la especialidad, los cafés más distinguidos y de más alta calidad, de los que cabría esperar que alcanzasen en la taza las características prometidas a los consumidores, se suelen comercializar de acuerdo con el mercado de bienes de consumo. Y las noticias son alarmantes: si como industria incentivamos a la gente a conocer y apreciar mejor un café que pronto será escaso, es difícil imaginarse qué es lo que quedará después.

El impacto que genera la devaluación de los cafés de la más alta calidad por parte del mercado de bienes de consumo es calamitoso, incluso para los consumidores. No solo conducirá a la desaparición de la cadena de suministro de la industria, sino de la gente que se halla en ella. Tendrá unos efectos desastrosos en el sabor del café, probablemente generando un impacto notable en nuestras vidas: actualmente, alrededor del 75 por ciento de la producción mundial procede de solamente cinco países, lo que se traduce en una reducción drástica de la cadena de suministro.

Los agricultores dedicados al café que se encuentran entre nosotros saben de primera mano la desesperada situación a la que nos están llevando los bajos precios del café verde marcados por el mercado. Las plantaciones de café necesitan urgentemente aumentar el valor de los cafés que producen, acceder a mercados de productos de calidad o diversificar las fuentes de ingresos para depender menos del café. En algunos casos, incluso puede que necesiten reducir el tamaño de sus plantaciones y recortar las inversiones que necesitan realizarse.

El mercado minorista del café no es un ser sensible, no importa las veces que escuchemos eso de que «al mercado le importa»: no habrá suficientes consumidores que paguen más por un café de comercio justo como para generar un impacto positivo en el medio de sustento de los productores. A un mercado no le puede «importar». Un mercado responde a las leyes de la oferta y la demanda: no reacciona y no va a reaccionar a las crisis de nuestra cadena de suministro adoptando una conducta de compra que priorice la transparencia para garantizar una adecuada remuneración de los agricultores. El bajo valor del café repercute negativamente en el medio de sustento de las familias y en su seguridad alimentaria, lo que hace que las ONGs y los gobiernos intervengan con diferentes métodos de ayuda. Los productores de café intentan una y otra vez definir ante el mercado los problemas que afrontan los agricultores en forma de números, de manera que no solo se les escuche y parezca que están quejándose, sino que se les comprenda, se les haga caso y se actúe en consecuencia.

Como asociación profesional, la SCA nos anima con urgencia a realizar nuestro trabajo, puesto que la descontrolada pérdida sufrida por nuestra cadena de suministro causada por el mercado libre pone en peligro la capacidad de nuestra industria de aumentar el consumo de café de alta calidad. El café de especialidad, aunque se estima que representa el 50 por ciento del valor global del comercio del café, no es el que se produce en el mundo en mayor proporción: solo el 20 por ciento del café de todo el mundo se vende como de especialidad. El restante 80 por ciento, los cafés que se venden en el mercado general, proporcionan unos volúmenes potenciados por unas cadenas de suministro eficientes.[1] En países en los que no es posible sobrevivir al bajo valor de mercado del café si no se produce de una forma lo suficientemente eficiente o barata (por ejemplo, debido a la topografía natural), la producción de café acabará desapareciendo, obligándonos a seguir consolidando nuestra cadena de suministro: no está claro cuántos agricultores seguirán en el mundo del café. Incluso en países en los que la calidad se respecta y se reconoce en el precio, no podemos decir cuánto café habrá disponible, puesto que una disminución en el café debilitará el procesado, el tránsito y las infraestructuras de exportación del sector productor con el paso del tiempo.

Nuestro lamento es este: el café, un producto que se disfruta ampliamente en todo el mundo (¡alguno podría incluso decir que es un producto del que muchos dependen!), no debería ver a su cadena de suministro en peligro. Cada vez hay un mayor reconocimiento, como recientemente se ha reflejado en el informe Hivos Coffee Barometer, de que solo el 10 por ciento (20 mil millones de dólares en exportaciones de café) del valor de mercado del café (200 mil millones de dólares al año) se queda en los países en los que se produce. El resto, nada menos que 180 mil millones de dólares, va para las compañías que venden café tostado a los consumidores o a otros actores de la cadena de valor. Hay que señalar que, según el informe, apenas un 0,2 por ciento (40 millones de dólares) de este enorme valor de mercado global se invierte en programas de sostenibilidad para fortalecer las cadenas de suministro.

Y es hora de que las partes interesadas de la industria den un paso a frente y presten atención a las crisis que amenazan uno tras otro a nuestros socios productores de café – vamos a tener que trabajar todos juntos para conseguir una distribución más equilibrada del valor generado por nuestra gran industria. De lo contrario, esta industria de bienes de consumo deberá afrontar una autentica crisis, y el pecio que habrá que pagar será disfrutar de menos café. ◊

Los miembros del grupo de trabajo Farmer Profitability and Prosperity (Beneficios y prosperidad para el agricultor) son: AMANDA EASTWOOD, ASHLEY PRENTICE, ALEX KELLER, JANICE NADWORNY, JUAN LUIS BARRIOS, RONDA MELENDEZ, VERA ESPINDOLA RAFAEL, y CHAD TREWICK, el fundador de Reciprocafé, LLC, presidente del Consejo asesor sobre sostenibilidad de la SCA y autor principal de este artículo.

[1] Puesto que la inmensa mayoría de las ventas de especialidad se dan en productos de gran valor añadido, es decir, el grueso de las ventas se centra en las bebidas a base de café, ello contribuye en gran medida al valor global del café con el que se comercia. Según la ICO, menos del 20 por ciento del café verde se comercia como café diferenciado o certificado. Sin embargo, en grandes mercados de consumo, como el de los EE.UU., el estudio de impacto económico de la NCA/SCA muestra que las bebidas de café de especialidad, en particular aquellas que se venden en las cafeterías, suponen más del 50 por ciento de las ocasiones en que se consume café. El valor total de venta del café en los EE.UU. es más o menos de 75 mil millones de dólares, con aproximadamente 35-40 mil millones de dólares procedentes del café de especialidad. Estas cifras pueden ampliarse a Europa Occidental, Japón y Corea; poniéndonos en contexto frente al mercado mundial total de ventas del café (240 mil millones de dólares; ICO), se trata del 50 por ciento del valor global del café comercializado.

¿Qué puedo hacer yo?

El grupo de trabajo Profitability and Prosperity, formado por integrantes apasionados y muy bien informados pertenecientes a la cadena de valor, ha desarrollado una serie de seminarios web con el objetivo de concienciar a las partes interesadas de la industria (principalmente en el lado de los consumidores, es decir, de los no productores y otros actores involucrados desde el origen) sobre las penurias económicas que los bajos precios de mercado han infligido a nuestra cadena de valor y los riesgos que dichas penurias imponen a nuestra industria.

Esta serie de seminarios web, que explora la reacción de la industria y las innovaciones resultantes de la crisis que tenemos que afrontar juntos, ya se inició durante este año con un seminario inaugural que recibió tanta participación que nos quedamos cortos de capacidad (muchas de las personas que se habían apuntado no pudieron encontrar sitio). Todos los seminarios web de esta serie se grabarán y se pondrán a su disposición para que los pueda ver on-line en scanews.coffee.

Además de esta serie de seminarios web, el grupo de trabajo está desarrollando contenidos que estarán disponibles para presentarse a diferentes eventos de la industria, tanto dentro como fuera del ámbito de los organizados por la SCA. Las partes interesadas que notan en mayor medida los efectos de  la actual situación están en los países donde se produce el café, aunque esta crisis nos afecta a todos. Todos los que pertenecemos al sector tenemos que colaborar para salir de ella.

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